viernes, 7 de mayo de 2010

Violencia verbal en los jóvenes: Palabras que duelen

Violencia verbal en los jóvenes: Palabras que duelen
Universidad Andrés Bello

Insultos, palabras soeces, respuestas agresivas ante un choque accidental en plena calle son manifestaciones de violencia cada vez más comunes en nuestras vidas. Hijos de padres agresivos verbales, imitarán este patrón cuando adultos, comenta Zulema Vivanco, directora de la Escuela de Fonoaudiología de la U. Andrés Bello.


Zulema Vivanco

En muchas oportunidades, producto del estrés al que estamos expuestos, es posible decir cosas con una alta carga de agresividad, lo que no es bueno para las relaciones interpersonales. A veces una simple entonación irónica o sarcástica que se agrega a una aseveración puede ser altamente dañina, no es necesario la burla o el insulto verbal para producir un daño psicológico.

"La ira o el enojo impiden pensar y se pueden decir expresiones inadecuadas producto de ello, pero hay otros casos en los que premeditadamente se intenta causar un daño psicológico en el oyente. Ambos casos son de agresividad verbal y producen lesiones psicológicas de diverso grado: leve, moderado o profundo dependiendo de la situación y el tipo de relación que exista entre el hablante y el oyente", explica Zulema Vivanco, directora de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello.

Razones

Respecto a la agresividad verbal, los especialistas manejan la hipótesis que los hijos de padres agresivos verbales, imitarán este patrón cuando adultos, ya que es el modelo a imitar.

"Para estos jóvenes, lo más serio es el daño psicológico que acarrean: pueden tener baja autoestima, conducta social inadecuada y problemas de comprensión en lo pragmático", subraya la profesional.

La aplicación de castigos físicos desmedidos también genera en los niños conductas de agresividad verbal o bien de excesiva pasividad o apatía, ambas tampoco deseables para una relación sana.

Recomendaciones

"Es necesario colocar las emociones bajo el control de la razón, ya que autorregular la ira desde lo racional puede constituir una importante habilidad social. El propósito es ser más reflexivos en los momentos de enojo, midiendo nuestras palabras y considerando las consecuencias que pueden acarrear", dice la especialista.

El ejemplo de los padres es, sin duda, decisivo. Se debe evitar agredir a los niños física y verbalmente, mantener clima de discusiones en el hogar, establecer situaciones de competitividad, buscar culpables en lugar de soluciones, usar la disciplina como un castigo o emplear cualquier tipo de amenaza para hacerles obedecer.

Con la agresividad verbal, estamos destruyendo el valor de la persona que recibe nuestra agresión, la ridiculizamos delante de otros o delante de sí mismo.

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